¿Para qué sirven los periódicos? [Nov 2005]

Salamanca, 2005.

Un periódico, como otros productos informativos, mueve a una cantidad considerable de informadores cada día. Algunas noticias o reportajes llevan más trabajo que otros, pero en conjunto un diario es la puesta por escrito de muchas horas de recogida, selección, elaboración y redacción de noticias. Pero la tarea nunca termina con el cierre, a las once de la noche o a la hora que sea. El mundo sigue girando y -en teoría- ahí estarán los periodistas para intentar que los lectores sepan qué ocurre a su alrededor mientras están en sus casas, en su trabajo o descansando. El periódico llega al kiosco de madrugada lleno de asuntos, recién salidos de la imprenta, y acaba el día envejecido, como un producto caduco.

¿Cómo resulta la jornada para un diario una vez llega a manos del lector?

Después de una observación a lo largo del día, parece que la vida de un periódico en un centro de reunión se acaba en el momento en que el dueño repasa por última vez la programación de televisión, antes de cerrar el negocio. Lo más probable es que la siguiente –y última– parada del periódico sea la papelera o el contenedor de reciclaje. En el mejor de los casos, puede acabar en algún revistero y nadie lo releerá como no sea por error. Sólo interesa el periódico “de hoy”.

No nos engañemos.

El periódico y su ciclo vital

El periódico y su ciclo vital

La mayor parte de las personas que se fijan en el periódico que tiene su cafetería no lo leen como los profesionales quisieran. Se trata de lectores en su mayoría rituales, que (h)ojean las noticias locales, las páginas nacionales, el deporte –si es que no van directos al Marca o a otro diario deportivo–  y, si hay tiempo, echan un vistazo a la sección de internacional, “a ver qué tal está el mundo”, como comenta un señor antes de tomarse el café a primera hora de la tarde. “Pues mal”, le contesta el camarero, “¿cómo quieres que esté?”.

Los periodistas se resisten a pensar que sus 3.000 o 10.000 caracteres sobre la rueda de prensa del Ayuntamiento, o su entrevista a tal o cual experto, o su infográfico, puedan pasar literalmente desapercibidos para algunos –o bastantes– lectores de su periódico. Lo cierto es que suele ocurrir.

¿Que qué hace la gente con los periódicos? Leer lo que le interesa, o lo que parece que puede interesarle. Muy pocas personas se paran a leer un periódico entero, si es que alguna lo hace -¿quién tiene tiempo y ganas?-, y menos aún se molestan en comprar o siquiera comparar varios periódicos. Ésa es una conducta que observamos sobre todo entre los propios profesionales de la información y que se extiende al consumo endogámico del periodista, siempre pendiente del resto de medios.

En la cafetería de mi calle, el dueño compra El Mundo y El Adelanto de Salamanca. Ni rastro de El País, de La Razón, ABC, La Verdad de Murcia, el Heraldo de Soria o cualquier otro periódico. Algún día que otro sintonizan Radio 5 “Todo noticias”, pero para nutrir su banda sonora apuestan por una radio musical. La televisión suele estar sin volumen y normalmente muestra de fondo Antena 3. Nadie pide que cambien de canal, que compren otro periódico, que giren el dial de la radio.

En definitiva, las personas consumen aquello que más les agrada –¿que menos les decepciona?–  y no suelen molestarse en comparar unos medios con otros. Ésa es una labor del periodista, o al menos parece ser una rutina de trabajo obligatoria nada más empezar el día. Pero en las redacciones no podemos dar por sentado que el lector medio va a leer otros periódicos además de aquel en el que yo trabajo y que, por tanto, va a darse cuenta de la exclusiva que yo tengo y ellos no, o de la noticia que a mí se me ha escapado, máxime teniendo en cuenta que lo digital y su “aquí y ahora” cada vez le come más terreno al papel [aquí se ve cómo hace 7 años ya empezábamos a hablar de yuxtaposición entre medios convencionales y on line; resultará que soy también una gurú…]. No creo que se deba trabajar pensando en “adelantar” a la competencia, sino teniendo en mente al público, no al resto de medios de comunicación.

Esta práctica me ha servido para llegar a una conclusión que, por supuesto, puede ser equivocada. Creo que el periodista no sólo ha de pensar en el lector que compra su periódico, sino en la ciudadanía, entendida en su dimensión más amplia. Considero que el trabajo del periodista tiene sentido porque aquellos textos que producimos cobran vida a través de las personas que los comentan, los critican y los ponen en relación consigo mismos y con otras informaciones.

Preguntémonos otra vez qué hace la gente con los periódicos. La mejor respuesta que se me ocurre después de esta reflexión es “darles vida”. Una vida que trascenderá o no la actualidad; eso depende de cómo trabajemos y de cómo se reciba y expanda nuestra información.

Práctica de la asignatura ‘Géneros Informativos en medios escritos’

4º Periodismo, Noviembre de 2005

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Una respuesta a “¿Para qué sirven los periódicos? [Nov 2005]

  1. Voy a aprovechar esta entrada que me ha encantado pero que no sé muy bien que comentar al respecto, para decirte que me gusta muchísimo cómo escribes.

    Nada, solo era eso 😉

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