¿Qué fue de las grandes bandas de música?

En todo discurso sobre música, sin importar la época o el estilo, expertos y profanos se dejan atrapar de vez en cuando por lo que podríamos denominar el síndrome de Karina: cualquier tiempo pasado les parece mejor. Los hay que se niegan a escuchar ninguna grabación posterior a los años 70, 80 o 90 (la tolerancia suele ser inversamente proporcional a la edad del sujeto), conducta a la que suman otras peculiaridades, como la predisposición al air guitar, la filia con los vinilos y el gusto por peinados y estilos de vestir que parecen pensados para hacer de figurantes en los videoclips de la época que idolatran.

Seamos claros: los entendidos, los que saben de música, están convencidos de que el quid de la cuestión musical contemporánea está en los años 70. Los cantantes y grupos de ese período sí que sabían lo que se hacían. Por eso podemos salir a la calle y abordar a un púber cualquiera con un mp3 y, aunque haya crecido rodeado de pop noventero y reggaetón, seguro que podrá reconocer y hasta tararear alguna canción de Queen, Pink Floyd o los Bee Gees. Pidámosle a continuación a un paseante de mediana edad que nos cante algo de One Direction, Justin Bieber o Selena Gómez: si no tiene adolescentes en casa, le va a resultar muy complicado, pero no tendrá problemas con Aerosmith o Abba. Sí, eran otros tiempos. Puede que mejores.

Bruce Springsteen, David Bowie, Jethro Tull, Jimi Hendrix, Rolling Stones. Podemos abordar la cuestión desde un prisma estrictamente instrumental y vocal: cantantes y músicos, letras y acordes, pero sobre todo, importa el mensaje. Ciertos discos parecían tener que escucharse en la clandestinidad y sólo artistas de esa época podrían decir orgullosos que le pusieron banda sonora a hechos verdaderamente históricos como los movimientos estudiantiles más importantes del siglo XX: acompañaron el vuelo de adoquines en París y a los pacifistas, renegados de la Guerra de Vietnam. En las listas de éxitos de hoy en día, casi todo oscila entre el amor adolescente y el furor hormonal, con honrosas excepciones, pero escasas.

Status Quo, la Steve Miller Band, The Clash, The Who. También la industria musical era otra entonces. Hubo 400.000 almas en Woodstock, en 1969, y los conciertos del Magic Tour de Queen en 1986 abarrotaron el antiguo estadio de Wembley, con casi 200.000 personas en dos pases. Volviendo al presente, la última edición del Rock In Río en Madrid necesitó de un cartel de 70 artistas de lo más variopinto y cuatro días para sumar un total de 173.000 asistentes: se dijo entonces que era una buena cifra, pero no sirve para garantizar al 100% que se vuelva a celebrar el festival. No hay muchos artistas que puedan llenar hoy un estadio, con permiso de las nuevas promesas, pero curiosamente los cantantes y grupos consagrados con alguna que otra década a la espalda no tienen problemas en agotar las entradas cada vez que visitan nuestro país. Y podrán regresar en cinco años y volverán a batir récords de aforo, como hicieron ayer y anteayer y antes de eso.

Deep Purple, Genesis, la Electric Light Orchestra, The Doors. El alegato en favor de aquellas grandes bandas también puede analizarse desde una perspectiva casi científica: existe el denominado efecto picking o “de cosecha”, un concepto relacionado de forma transversal con el marketing. Este efecto explica en forma de parábola que en una plantación propia tendemos a cosechar sólo los frutos con un mejor aspecto, de forma que al mercado llevaremos una muestra de lo más vistoso de nuestro campo. El comprador que vea nuestra preciosa mercancía puede creer que todo nuestro cultivo es ambrosía a la vista de lo que exponemos, pero lo cierto es que nosotros hemos pasado por un filtro férreo todas nuestras existencias. Volvamos a la música y apliquemos la fábula: siempre ha habido grupos malos, canciones peores y discos horrorosos, pero sólo conservamos en nuestra memoria lo mejor de los mejores. Al escuchar los himnos de los 70 u 80, no elegimos temas aleatorios, sino los grandes éxitos; los temas que mejor funcionaron. Siempre habrá melómanos que atesoren y escuchen con deleite discografías enteras, pero el común de los mortales seguirá nutriéndose de los greatest hits por una cuestión de economía de memoria. Que nos perdonen.

The Ramones, John Lennon, Led Zeppelin, Lynyrd Skynyrd, ACDC, Bob Dylan, Boney M, la Creedence Clearwater Revival. Hay muchos más con un puesto en el cuadro de honor de la época de las grandes bandas y aunque ya haya bajas, habrá leyenda mientras haya creyentes.

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4 Respuestas a “¿Qué fue de las grandes bandas de música?

  1. Estupenda entrada, y un deleite el acompañamiento sonoro de Queen ^^
    Pero he de reconocer que me ha dado un poco de rabia que no mencionaras al rey del pop… 😦
    Llámame obsesa de Michael Jackson, y tendrás toda la razón, pero creo que se merece un hueco entre los mejores 😀

    • ¡Gracias por tus comentarios en ésta y otras entradas! La verdad es que no cité a Michael Jackson porque el señor que me encomendó el tema me pidió que hiciera referencia a bandas, no solistas, aunque acabé colando a alguno histórico, pero más rockero que el Rey del Pop. Si hubiera hablado de él, tampoco me habría podido dejar a Quincy Jones; a lo mejor un día de estos les dedico unas líneas, pero seguro que de eso sabrás tú más que yo 🙂

      • Me lo había imaginado, pero mi lado friki me obligaba a reivindicarlo XD Ya lo siento 😛

        Ay… Michael y Quincy, que gran pareja.
        Sería fantástico que les dedicaras unas cuantas líneas algún día, sí 🙂 Y es que, me repito pero es cierto, siempre es un gustazo leerte.

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