καλωσόρισμα Σεπτέμβριος (bienvenido, Septiembre)

Este fin de semana de Septiembre sube el IVA y mientras muchos caen -caemos-, otros se frotan las manos. En estos días con poco que celebrar, no faltan quienes disfrutan, sonríen, salen, gastan, descansan; son menos que antes, pero más de los que sospechamos.

Todavía a muchos les hace falta un buen cursillo de disimulo y hasta de hipocresía, del griego ὑποκρισία; esto es, fingir cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan, dice la DRAE. En otras palabras: sabemos que estáis contentos y felices, pero haced ver que también sufrís, por caridad. Mal de muchos.

Del 18% al 21% no sólo van 3 puntos

Soy periodista -todavía- y desde muy pequeña me recuerdo leyendo libros, periódicos y hasta etiquetas de champú en busca del estilo, de la historia, de la enseñanza de baratillo o la lección de vida. Diseccionaba textos con una pretendida precisión de entomóloga, pero a pesar del empeño muchas veces el “éste me gusta” o “éste no me gusta” no tenía razones en absoluto científicas detrás. Con el tiempo y la escolarización aprende uno a hacer comentarios de textos con parámetros más verosímiles que el gusto silvestre de cada cual, pero sigo dejándome guiar por la absoluta parcialidad cuando leo algunas cosas, sobre todo respecto a titulares y soflamas de las que incendian medios de comunicación de un tiempo a esta parte.

Trabajé varios años en un programa de radio magazine en Aragón Radio, prototipo de producto miscelánea, y durante algún tiempo me encargué de buscar temas, pautarlos y repartirlos entre los compañeros, siempre supervisada por mi director e intentando que a cada cual le tocase hacerse cargo de aquellos asuntos para los que demostraba mejor mano o tacto que su adyacente. Supongo que acerté algunas veces y otras muchas no; el caso es que por aquel entonces (2008, 2009) no había semana en la que no tocásemos 20-30 temas diferentes, con escasos denominadores comunes. Luego empezamos a hablar de crisis-crisis-crisis, día sí, día también, y durante 2010 y un mes de 2011 preparé más guiones y temas dedicados a la recesión de las que puedo recordar. Llegó un momento en que me daba la sensación de que sólo gestionaba entrevistas con economistas, empresarios y gurús económicos, salpimentados por alguna asociación cultural u ONG a la que -cómo no- SIEMPRE había que preguntar en primer lugar si notaban la crisis. Reconozco que en alguna ocasión tiré de ‘copiar+pegar’ en introducciones y preguntas de entrevistas que ya había preparado para otro invitado, ya que los discursos de los expertos en economía y de quienes decían saber lo que se avecinaba y sus predicciones para el futuro siempre se parecían mucho. Una de las preguntas que más veces incluí en esos guiones fue la siguiente:

“Hace un tiempo el presidente francés Sarkozy afirmó que es necesario refundar el capitalismo: es un sistema que necesita de su moralización.

¿Qué le parece esta idea?”

Y con esa pregunta, el presentador y director del programa se garantizaba unos cuantos minutos más de análisis sesudo de tal o cual entrevistado. Uno de mis expertos preferidos en estos temas siempre ha sido Santiago Niño Becerra, con el que cerré si no recuerdo mal cuatro entrevistas diferentes (cabe reseñar que yo no las hacía, pero sí las producía y guionizaba). De muestra, un botón: este audio data de Noviembre de 2009 y parece que fue ayer… Si acaso, hemos ido a peor y hemos tenido que convertirnos en pseudo-expertos macroeconómicos muy a nuestro pesar.

El autor de “El crash de 2010”, un año después

Somos entendidos en economía, pero a costa de dejar de ser empáticos, generosos, solidarios. Cada vez somos menos ciudadanos, en el sentido que le dio Rosseau a ese concepto, con su contrato social y su fe en que no somos tan malos como decía Hobbes. Y aquí entra mi latido gremial, ése que pese a todo me sigue llenando el pecho cuando digo “Soy periodista”, tanto que hasta me dan ganas de poner una P mayúscula… Pensando quizá en tiempos mejores. Pasados y mejores. Porque también los periodistas hemos perdido el Norte y algunos hasta la vergüenza, aunque de vez en cuando leo/escucho/veo cosas que me provocan ganas de ir a abrazar al redactor en cuestión y darle las gracias, de todo corazón, y decirle “Yo quiero ser como tú”. Y se lo diría convencida, sobre todo porque no estoy segura de cómo sería yo ahora, que llevo tiempo sin estar en una redacción, y que temo que se me esté olvidando cómo se hace esa magia del artículo impecable, de la pieza redonda, del vídeo inmaculado.

En fin, queridos: sube el IVA y bajamos muchos, casi todos. Esperemos que el retroceso sirva para tomar impulso y levantarnos un poco menos tristes, aunque sea un poco más pobres, mañana por la mañana.

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